Oración a San José

V. Glorioso Patriarca San José, cuyo poder saber hacer posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad. Toma bajo tu protección, las situaciones tan serias y difíciles que te encomiendo, a fin de que tengan una feliz solución.

Pausa – Petición

V. Mi bienamado Padre, toda mi confianza está puesta en ti. Que no se diga que te he invocado en vano. Y, puesto que tú puedes todo antes Jesús y María, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder.
R. Amen.
V. San Miguel, Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
R. Protege a la Santa Iglesia Católica.
V. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R. Amén.

 

A ti, bienaventurado José

A ti, bienaventurado José, recurrimos en nuestra tribulación, y después de haber implorado el auxilio de tu Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.
Por la caridad que te unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal con que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos que mires con ojos benignos a la herencia que Jesucristo conquistó con su sangre y que nos socorras con tu poder en nuestras necesidades.
Protege, providente custodio de la Divina Familia, a la descendencia elegida de Jesucristo; presérvanos, Padre amadísimo, de todo contagio de error y corrupción.
Poderosísimo libertador nuestro, muéstratenos propicio y asístenos desde el cielo en el combate que al presente libramos contra el poder de las tinieblas, y del mismo modo que en otro tiempo libraste del peligro de la muerte al Niño Jesús, defiende ahora a la Santa Iglesia de Dios contra las asechanzas del demonio y contra toda adversidad
Ampara a cada uno de nosotros con tu perpetuo patrocinio, para que, siguiendo tus ejemplos y sostenidos con tu auxilio, podamos vivir santamente, morir piadosamente y obtener la felicidad eterna del cielo. Amén.

Oración para antes de los Trabajos

Te ruego, Señor, que prevengas mis acciones con tu gracia y las continúes con tu auxilio, para que todas mis obras comiencen siempre en Ti y en Ti terminen. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
V. San José,                 R. Ruega por nosotros.

Oración a San José Obrero antes de los trabajos

(Compuesta por el Papa San Pío X)

Glorioso San José, modelo de todos aquellos que se dedican al trabajo, obtenedme la gracia de trabajar con espíritu de penitencia para la expiación de mis numerosos pecados; de trabajar en conciencia, poniendo el culto del deber por encima de mis inclinaciones; de trabajar con reconocimiento y alegría, considerando un honor el emplear y desarrollar por el trabajo los dones recibidos de Dios; de trabajar con orden, paz, moderación y paciencia, sin retroceder jamás ante la pereza y las dificultades; de trabajar sobre todo con pureza de intención y desprendimiento de mí mismo, teniendo sin cesar ante mis ojos la muerte y la cuenta que deberé rendir del tiempo perdido, de los talentos inutilizados, del bien omitido y de las vanas complacencias en el éxito, tan funestas para la obra de Dios.
Todo por Jesús, todo por María, todo a imitación vuestra ¡oh Patriarca San José! Tal será mi divisa en la vida y en la muerte. Así sea.

Novena Diaria a San José

Oh San José, cuya protección es tan grande, tan fuerte, tan pronta ante el trono de Dios, pongo en ti todos mis intereses y deseos. Oh San José, ayúdame con tu poderosa intercesión y obtén para mí todas las bendiciones espirituales a través de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, para que, habiendo ocupado aquí abajo tu poder celestial, pueda ofrecerte mi acción de gracias y homenaje.
Oh San José, nunca me canso de contemplarte a ti y a Jesús durmiendo en tus brazos. No me atrevo a acercarme mientras Él reposa cerca de tu corazón. Presiónalo en mi nombre y besa Su hermosa cabeza por mí, y pídele que me devuelva el beso cuando exhale mi último aliento. San José, patrón de las almas que parten, ruega por mí.

Ofrecimiento del día a través de San José

Recíbeme, Padre amado y escogido, y la ofrenda de cada movimiento de mi cuerpo y de mi alma, que deseo presentar a través de ti a mi bendito Señor.
¡Purifica todo! ¡Haz de todo un holocausto perfecto! Que cada latido de mi corazón sea una comunión espiritual, cada mirada y pensamiento un acto de amor, cada acción un dulce sacrificio, cada palabra una flecha de amor divino, cada paso un progreso hacia Jesús, cada visita a Nuestro Señor bienvenida a Dios como los mandados de los ángeles, cada pensamiento de ti, querido santo, un acto para recordarte que soy tu hijo.
Te recomiendo las ocasiones en las que suelo fallar, en particular… [Mencionarlas]… Acepta cada pequeña devoción del día, aunque esté llena de imperfecciones, y ofrécela a Jesús, cuya misericordia lo descuidará todo, ya que no considera tanto el don como el amor del dador. Amén.

Acordaos a San José

Acuérdate, guardián del Redentor y nuestro amoroso custodio, San José, que nunca se ha escuchado decir que ninguno que haya invocado tu protección o buscado tu intercesión, no haya sido consolado. Con esta confianza acudo a ti, mi amoroso protector, casto esposo de María, padre de los tesoros de Su Sagrado Corazón. No deseches mi ardiente oración, antes bien recíbela con tu cuidado paterno y obtén mi petición. Amén.