P. Patricio Wainwright, MC

Las relaciones entre personas no son siempre fáciles.

Tenía un grupo de amigos en el colegio, y cuando llegamos al último año, recuerdo que nuestra amistad se enfrió a causa de algunos desencuentros y discusiones que no pudimos resolver.

Es posible que algo parecido te haya pasado o esté pasándote a vos: tus amigos empiezan a actuar de maneras que te duelen, o que te ofenden de algún modo, quizás generan chusmeríos y habladurías que se refieren a vos y todo eso lleva a que se pierda la amistad. Como consecuencia, quisáz te sientas solo o abandonado.

¿Es posible re-establecer esas amistades? ¿Acaso está todo perdido?

El Perdón es un proceso, y acá te sugiero algunas ideas que te pueden ayudar a encontrar una auténtica libertad interior que se logra a través del perdón.

  1. Esto es para pensar un poco: cuando nos sentimos heridos por alguna persona, habitualmente es porque sentimos que nos han privado de algún bien, o han dañado algún bien que teníamos. Por lo cual es útil recordar que ninguno de esos bienes es más importante que el fin último de nuestras vidas (amar a Dios sobre todas las cosas y salvar el alma), y que no debiéramos arriesgar ese fin último a causa de esos bienes dañados o perdidos.
  2. Es importante rezar y pedir a Dios que nos conceda la gracia para poder perdonar. Él no nos fallará (cfr. Lc 11, 5-10). También es bueno rezar por el bien de aquellos que nos han ofendido, no genéricamente, sino por cada persona. Siempre me impresionó leer las palabras de nuestro Señor al ser crucificado (Lc 23, 34).
  3. Nunca desees el mal a los que te ofendieron. Sólo sirve para amargarte más.
  4. No es necesario olvidar para perdonar de corazón. Obviamente, no debieras mantener la bronca voluntariamente en tu alma, ni debieras traer la falta a colación en tus conversaciones con otros. Es importante evitar el rencor. Pero, “olvidar” absolutamente no siempre es posible. Por lo cual, no te sientas mal si tratás de perdonar, pero no podés olvidar el daño que te han hecho.
  5. “Hablando se entiende la gente”. Muchas veces, hablar de buen modo con la gente ayuda a aclarar malentendidos. Tratá de hablar con aquellos que te ofendieron. Te vas a sorprender de cuántas cosas se pueden solucionar con una buena conversación.
  6. Finalmente, hacé lo posible por perdonar de corazón. Aún cuando las cosas no vuelvan a ser como eran antes, te vas a sentir mucho mejor interiormente, con un sentido de paz y libertad interior.